MORIR DE SIRENA MEMORANTE
El temerario remolcado a dique seco, 1839 William Turner
Yo quisiera escuchar sirenas más nobles, de las que solamente una palabra es la tempestad, dos la locura y tres la muerte —dijo Alción. —En mi país —dijo el cirenaico Antístenes— las hay, en las costas bajas, que te engalanan con tus días infantiles. Te preguntan si te acuerdas cómo eras cuando tenías diez años, y te hacen ver tu figura corriendo, pellizcando un racimo de uvas. ¿Y cuando tenías siete? ¿Y cuando tenías tres? Y así hasta el día que naciste, y entonces curioso quieres ver, y oyes un gran lloro, y eres muerto. Los que encuentran tu cadáver, aunque tengas cincuenta años en la ocasión, comprueban que no te han atado el cordón y que no tienes ombligo [...] Y se sabe así que has muerto de sirena memorante.
Álvaro Cunqueiro, "Las mocedades de Ulises"
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